Carolina Giollo sobre Poezja, de Andrés Szychowski

Algo vivo, mutante, extraño

Sobre Poezja, de Andrés Szychowski
zindo & gafuri, 2015





 Andrés Szychowski pone en el título de su libro un elemento extranjero: Poezja, en polaco poesía. El polaco es la lengua de los antepasados, de lo familiar, pero el libro no habla desde esa lengua para evocar el pasado. No hay palabras en polaco más que las del título, sin embargo, lo que queda de esa génesis es la reconstrucción, ¿con qué lengua nombramos el mundo?, ¿qué es la poesía?, ¿qué mundo nombra la poesía?
      
   El libro vuelca esas inquietudes en la construcción  de los espacios, de los sujetos y de la lengua poética. Su voz no deja de estar atravesada por lo colectivo, y en ese reconocimiento colectivo, nos convoca y nos moviliza: “De un tiempo a esta parte / el enemigo adquiere cierta versatilidad. / Se mueve por tu barrio. Alimenta a su perro”. En esa colectividad conviven Misiones, y La Plata, seres animales o imposibles, que huyen de una identidad única.

  El libro se divide en tres partes: manías, piromanías/OVNI/ vuelto, que pueden ser entendidas como tres momentos o tres movimientos. De la  novela familiar (de hecho hay un poema que lleva ese título),  a la poesía como construcción imaginaria: lo que puede hacer o decir un poema, lo que puede hacer o decir la poesía. “El poeta toma una piedra. / La observa la huele le pasa / la lengua. Raya un auto, dos. / Sabe que no es un poema / pero la guarda por las dudas”. La poesía no es un lugar cómodo sino una especie de desorden neurótico (manía, piromanías), inclusive un objeto volador no identificado: aquello que nos eleva por encima de la lengua y desde la lengua nos permite volar.

  Esos recorridos van mutando su forma, sus registros hasta convertirse en el tercer momento del viaje: el vuelto es lo que queda después de hacer de la poesía un nuevo origen. No tenemos respuestas, sino más preguntas sobre eso que es llamado el núcleo interno: “la poesía y su / problema con / lo subterráneo”. Pero esas son las preguntas que vuelven a la poesía algo vivo, mutante, extraño, que puede ser percibido, que puede abrirse a la pluralidad de sentidos, pero se niega a asumir uno solo.

   Extrañar la poesía para que al preguntar por su origen, podamos preguntarnos por nuestro origen: el poema está allí, en la calle, en la historia, en la lengua esperando para ser tomado, esperando para ser leído. Hacer del poema una oportunidad para cuestionar el mundo que nos rodea, volverlo inquietante, es decir, mostrar algo de su verdad, esa parece ser la invitación de este libro. Invitación que nunca deja el humor, ni la sorpresa ni la vitalidad de la palabra.



Carolina Giollo

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